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Proyecto

 

A mediados de 2012 mi hermano pequeño estaba preparando su entrada a la Universidad. La cosa no fue como esperaba, no pudo acceder a la carrera que quería, y decidió dedicar un año más a sacar mejor nota e intentarlo de nuevo. En ese tiempo pasaron dos cosas importantes.

La primera que mis alumnos de URJC cada vez me dejaban más claro lo despistados que estaban con respecto a la situación que se iban a encontrar fuera de la universidad y el futuro que les esperaba. La segunda que pude entrar en contacto con dos personas que cambiaron mi vida y mi percepción sobre muchas cosas. Una de ellas fue Javier Agüera y la otra Nicolás Alcalá. Con ambos pude quedar rápidamente para conocernos tras un simple email. Con ambos pude comprobar en vivo y en directo como muchos de los tópicos sobre nuestra juventud que aparecían en los medios no eran ciertos.

Aposté por Nico y por su proyecto “El Cosmonauta”. Y convencí a Javier para una entrevista donde me explicara como había llegado a crear una empresa con apenas 16 años. La cuestión es que ambos se conocían y lo que empezó con un proyecto basado en mi curiosidad comenzaba a tener más proyección. Javier y Nico me propusieron presentarme más gente interesante así que organizamos una cena con un grupo de amigos suyos, miembros del Hub de los Global Shappers en Madrid. Ese día conocí, entre otros miembros del Hub, a Natalia Pedrajas, Mónica Vázquez, Javier Ruescas o Alex Barrera en directo, y por skype a tres chicas encantadoras más que habían escapado a Londres para evitar venir 😉 Todos ellos tenían consigo historias cercanas, motivadoras e interesantes. Así fue como nació formalmente un proyecto que pensaba llamar “Saltar sin Red”. En aquel momento lo que pretendía era rodar entrevistas a emprendedores, sobre todo tecnológicos, que habían creado empresas con menos de 24 años. Es decir, en una edad en la que normalmente recién acabas de terminar la Universidad.

Sin embargo llegaba el verano de 2013, mis alumnos seguían cada vez más despistados y mi hermano volvía a encontrarse de nuevo en una situación similar. Ese mes de Julio comenzamos a grabar, gracias a la ayuda de Guillermo Alvite, sobre todo porque Javier Agüera se iba por un año a estudiar a California. Y empecé a dar vueltas al enfoque del proyecto. No podía ser sólo de emprendedores, tenía que permitirnos llegar a más gente, contar más historias, conocer otros casos. Debía ser más amplio y servir para dar referencias a la gente de 16 o 17 a 25 años, quienes están en un momento en el que no tienen claro qué hacer con su vida. Tenía que permitirles ver otras alternativas. Así nació “La Generación C”.

Generación C es un concepto acuñado por IBM para referirse a los nuevos consumidores, conectados, que colaboran, comparten, etc. A pesar de existir ya y de tener ese sesgo tan comercial, decidí usarlo gracias a Javier Agüera, que me comentó que se había referido en varias charlas a ellos mismo como miembros de la generación C, la de los creadores conectados, en vez de la generación Ni-Ni. Y me gustó. Entre otros motivos porque, a diferencia de la “generación Y”, no es una generación asociada con una edad, sino con una forma de ser, una actitud y unos valores que los separan de los calificativos con que se suele definir a esta generación de jóvenes actual.

Llegados a este punto empecé a plantearme el proyecto de otro modo. Para empezar no tenía sentido contar con patrocinadores, ni buscar un modelo de negocio. No quería que nadie nos dijera como hacerlo o cómo enfocarlo. Tenía que ser neutral, debíamos mostrar lo que nos contaran ellos. Por supuesto hubiera sido imposible sólo con mis recursos de tiempo y dinero, así que aceptamos colaboraciones de diversas empresas; algunas nos dejaban grabar en sus instalaciones; otras nos ayudaban con aspectos técnicos (gracias Sourtech y Google Spain). Pero nada más. Además queríamos que los materiales no quedarán bloqueados por nadie, para poder ser difundidos en modo Creative Commons y en abierto por Internet.

Las entrevistas y contenidos se emitirían siempre con el previo aprobado expreso de los participantes. El enfoque sería lo más neutral posible (aunque finalmente muchos de ellos le daban siempre un tinte optimista) y las preguntas serían sobre su experiencia vital y personal, y no sobre ingresos, ventas o cosas por el estilo. Los proyectos serían más amplios, y no sólo emprendedores sino también gente que había seguido caminos diferentes para alcanzar sus objetivos.

Así que entrevistamos a José María Carrascosa, que es taxista, al cocinero y creador de Bahia Taberna, Daniel Vangoni, Javier Ruescas es editor y también escritor, Mónica Vázquez se dedica a la música desde el marketing pero también creando, o Luz Rello, que es investigadora y termina su doctorado pero en sus ratos libres ha desarrollado una aplicación móvil que cura la dislexia. Es decir, gente que se ha salido del camino marcado, que hace lo que les gusta, que tiene valores como la cultura del esfuerzo, el trabajo en equipo, el aprendizaje continuo, la colaboración, disfrutar de la vida pos supuesto, y que sobre todo empezamos a ver que cuentan con una serie de características comunes que hemos visto aparecer de manera recurrente en las entrevistas y que nos llenan de motivación y esperanza.

Poco a poco iremos informando por aquí del estado del proyecto, inicialmente vamos a realizar entrevistas a varios protagonistas y sus familiares, socios, colaboradores o cualquier persona relevante para entender mejor cómo ha sido el proceso y la experiencia vital que les ha llevado a donde están ahora. Lo convertiremos a diversos formatos, como por ejemplo un programa de televisión, podcasts a integrar en está página, y otros contenidos relacionados.

Además la idea es crear una comunidad donde poder contar con más gente colaborando, contando su experiencia y sirviendo de este modo de referencia. Esperamos vuestros comentarios para avanzar y mejorarlo de manera que este proyecto sea lo más útil posible a la mayor cantidad de gente posible.

Bienvenidos a la “Generación C”